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El río como altar: Iemanjá y la fe en Quilmes
Cada 2 de febrero, cuando cae la tarde sobre la Ribera de Quilmes, el Río de la Plata se transforma en escenario de celebración, con un profundo significado espiritual y cultural: el homenaje a Iemanjá, la "orixá -divinidad- de las aguas", venerada en religiones de raíz africana como la Umbanda y el candomblé.
Vestidos de blanco, cientos de fieles y curiosos se acercan a la costa con flores, collares, perfumes, frutas y pequeñas embarcaciones artesanales. Las ofrendas —cargadas de deseos, agradecimientos y pedidos de protección— son entregadas al río, en un ritual colectivo que se repite año tras año, y que ya forma parte del calendario cultural no oficial, de la ciudad.
Iemanjá, también llamada Yemayá, es una divinidad de origen yoruba, cosmovisión africana, llegada a América a través de la diáspora forzada. Protectora de la familia y de los pescadores, su nombre significa “Madre de los Peces” y simboliza fertilidad, cuidado y renovación.
El ceremonial también es un reconocimiento al sincretismo de un sector que niega las raíces negras, con sus tradiciones, y donde el ritual pone en primer plano la herencia del entramado cultural argentino.
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