El 24 de enero de 1945, mediante el Decreto 1740, se estableció en Argentina el régimen de vacaciones pagas para los trabajadores. Fue impulsado por la entonces Secretaría de Trabajo y Previsión, bajo la gestión de Juan Domingo Perón.
Previo al decreto, el «descanso anual remunerado» era un privilegio de muy pocos sectores, posterior a su aprobación millones de trabajadores pudieron por primera vez planear un descanso sin perder sus ingresos.
A 81 años de esa conquista, el escenario es alarmante: el «burnout» es moneda corriente -92% de los encuestados por Bumeran- en un mercado donde los límites entre lo formal e informal se desdibujaron.
Mientras las y los trabajadores se sienten cada vez más agotados, el Gobierno Nacional tiene previsto aprobar, en febrero, la reforma que busca retroceder las condiciones laborales al siglo XIX.
Según un estudio de la consultora de empleo Bumeran, el 46% de los trabajadores en Argentina no logró tomarse vacaciones en el último año. La principal barrera ya no es solo la falta de tiempo, sino la pérdida del poder adquisitivo: el 56% de quienes no descansaron señaló la falta de recursos económicos como el motivo central.
A este panorama se suman otros factores: un 21% no pudo vacacionar debido a cambios laborales, un 12% priorizó metas personales o profesionales, y el resto se repartió entre problemas de salud o falta de organización.