Metele Catú en La Piojera
Metele Catú se presenta el viernes 17, a las 20:30h, en el Centro Cultural La Piojera (av. Colón 1559). Entrada libre, salida a la gorra

La Argentina actual exhibe una peligrosa normalización de lo que, en cualquier otra geografía, sería una crisis diplomática por injerencia extranjera directa. La intromisión estadounidense en los asuntos internos de la Patria expone ante el mundo la casi inexistente soberanía nacional y la plena complicidad del gobierno de ocupación de Milei para con las directrices yanquis.
Donald Trump hace campaña abierta por la LLA al tiempo que extorsiona al propio presidente frente a las cámaras de todo el mundo; el embajador Marc R. Lamelas promete inversiones bajo la condición de un desempeño favorable del oficialismo en las próximas elecciones, y la directora del FMI, Kristalina Georgieva, convoca a las y los argentinos a “acompañar el drástico ajuste”. Actores del imperio estadounidense que opinan e intervienen en nuestro territorio con una libertad tan burlesca como impune, que desdibuja por completo la noción de autodeterminación nacional.

Tras el anuncio oficial del inicio de las conversaciones para -el ya acordado- swap con el Tesoro estadounidense, Washington aceleró a fondo con su plan sobre la soberanía argentina, habilitando una serie de movimientos que anticipan la contraprestación exigida. A continuación una serie de acontecimientos en orden cronológico que responden a un plan de entrega articulado, aquí apenas punteado.
El pasado 19 de septiembre, la Cancillería oficializó el ingreso de Argentina al programa nuclear estadounidense“FIRST” (Foundational Infrastructure for Responsible Use of Small Modular Reactor Technology), una iniciativa que, según sus objetivos, promueve la infraestructura para el uso de reactores modulares pequeños. A priori, esto implica un desplazamiento de la histórica cooperación con China en el área nuclear al tiempo que marca un alineamiento de la matriz energética nacional con las directrices de Washington, quien hace una década viene atentando contra la soberanía nuclear argentina, para frenar, por ejemplo, el proyecto argentino del CAREM.

Días después, el 21 de septiembre, miembros de Estados Unidos visitaron INVAP (Investigación Aplicada), empresa argentina de alta tecnología con trayectoria en proyectos nucleares y aeroespaciales, exponiendo un claro interés y una potencial injerencia sobre activos estratégicos nacionales en el contexto del recién anunciado ingreso al programa nuclear estadounidense.
Dos días después, Milei se reunió con Donald Trump en Nueva York durante su viaje a la Asamblea General de la ONU, donde el magnate ratificó el apoyo a la gestión del oficialismo, lo que antecedió a la formalización de la asistencia financiera que todavía ni asoma.
En su regreso al país, el 29 de septiembre, Milei firmó un decreto donde permite el ingreso de las tropas yanquis a Buenos Aires y Tierra del Fuego AIAS. Si bien militares yanquis ya se encuentran en Argentina, esto profundiza a un punto sin precedentes la presencia militar estadounidense en toda la costa atlántica argentina, y fundamentalmente en la provincia antártica argentina.

Tan solo unas horas después, el 30 de septiembre: El gobierno avanzó en la privatización parcial de Nucleoeléctrica Argentina S.A., una de las joyas de la soberanía energética argentina, lo que abre las puertas al capital privado, presumiblemente yanqui y en línea con el acuerdo nuclear con EE. UU. Ese mismo día, un avión de la embajada de EE. UU. fue registrado y divisado en la Pampa del Leoncito, San Juan, un área sensible por albergar al Complejo Argentino de Radioastronomía (CART), un proyecto de cooperación con China, lo que se interpreta como un acto de vigilancia y presión geopolítica directa sobre nuestro suelo.
Ya en octubre, el día 4, el ministro de Economía, Luis Caputo, viajó a Estados Unidos tras una advertencia de Washington sobre la naturaleza del 'rescate financiero'. El viaje de urgencia tuvo como objetivo acelerar y asegurar los términos del swap de divisas y la contraprestación argentina. Horas después, Marc R. Lamelas, flamante embajador de EE. UU. en Argentina, redobló la apuesta de la injerencia al prometer una “inversión sin precedentes” de empresas estadounidenses, pero supeditada a un “resultado electoral favorable” para el oficialismo en las próximas elecciones. Una declaración que consagra la condición de protectorado y la intromisión directa en la política interna. Por si fuera poco, días después, se sumaron las renovadas declaraciones de la directora del FMI, Kristalina Georgieva, quien declaró que el éxito del drástico ajuste de Milei “va a depender del acompañamiento de la gente”, trasladando la responsabilidad del colosal ajuste al pueblo argentino y legitimando la política económica promovida por su organismo.

El pasado 9 de octubre, el secretario del Tesoro de EE. UU., Scott Bessent, anuncia el SWAP de monedas por US$20.000 millones con Argentina, formalizando la asistencia y, en un movimiento inédito y de control directo, confirma también la compra de pesos argentinos con dólares del Tesoro. Este anuncio, que no fue realizado por el gobierno nacional, marca un punto de inflexión en la soberanía monetaria nacional, ya que obliga al país a externalizar la gestión sobre su propia moneda, aceptando una supervisación intrusax
El 11 de octubre, se registra un nuevo avistamiento de la aeronave de la Embajada de EE. UU.; esta vez se da en Río Grande, Tierra del Fuego AIAS, región de importancia estratégica por su cercanía a la Antártida y el pasaje interoceánico. Este hecho, sumado al de San Juan, subraya un patrón de vigilancia y control territorial sobre áreas sensibles y proyectos con influencia de terceros países, especialmente China.
Apenas dos días más tarde, la tecnológica yanqui OPEN AI anunció un proyecto de supuesta inversión multimillonaria para un centro de datos en la Patagonia en conjunto con la desconocida empresa argentina Sur Energy , -celebración mediante de Damian Reidel, presidente de la Nucleoeléctrica Argentina S.A. El proyecto, denominado Stargate Argentina, genera polémica ya que su concreción comprometería recursos críticos como el agua de las provincias patagónicas, y la energía de Nucleoeléctrica, configurando un esquema de entrega de capacidades nacionales y recursos vitales bajo el manto de las tan anunciadas inversiones extranjeras.

Finalmente, ayer, el presidente Milei arribó a la Casa Blanca para una reunión con Donald Trump. La humillante cumbre selló el alineamiento estratégico y la dependencia política y económica con Estados Unidos, quien ya oficia como pseudo dueña del país. Ni bien finalizó la reunión, el gobierno de ocupación cumplió con otra exigencia de sus amos: puso en venta las centrales hidroeléctricas de Alicurá, El Chocón-Arroyito, Cerros Colorados y Piedra del Águila, un paso más hacia la privatización total de ENARSA (Energía Argentina S.A).
A cambio de dólares que todavía no llegan, y que cuando lo hagan se fugarán hacia arcas occidentales, Estados Unidos obtiene ingreso militar y posibles instalaciones de bases en puntos claves para su proyección geopolítica; empresas estatales enteras con capacidades instaladas que ningún privado hubiera construido; injerencia monetaria y financiera sobre una de las principales economías americanas; y acceso ilimitado a bienes comunes naturales codiciados que, a un imperio en decadencia como el norteamericano, le garantizan mayor supervivencia frente al creciente e imparable multipolarismo encabezado por China.
Una farsa y una tragedia. Una historia que de tan repetida perdió toda capacidad de memoria. De tanta traición casi no queda patria. A esta altura, la pelea no es contra Milei ni contra Macri, sino directamente contra quienes ya ofician como dueños de la República Argentina: Estados Unidos, Israel y el Reino Unido.
Ante la entrega total de la Argentina, la recuperación de nuestro territorio, empresas y bienes naturales exige una lucha tan implacable como las políticas de despojo que padecemos. Pelea que no solo debe ser por el poder político liberal, sino por restaurar el -desvalorizado y atacado- poder popular, único camino para que un gobierno de argentinos con genuino amor a su suelo pueda, en un tiempo no muy lejano, cerrar el círculo vicioso de endeudamiento, entrega y genocidio silencioso sobre el pueblo, y nuevamente recupere los laureles que supimos conseguir.

Metele Catú se presenta el viernes 17, a las 20:30h, en el Centro Cultural La Piojera (av. Colón 1559). Entrada libre, salida a la gorra
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