Oportunidades y desafíos de un peronismo en reconstrucción

La victoria del peronismo en la provincia de Buenos Aires cambia el panorama y genera nuevas responsabilidades: ¿Qué desafíos enfrenta el movimiento en esta nueva etapa? Un análisis junto a Agustín Chenna (dirigente del PJ de prov. de Buenos Aires) y Antonia Marcuzzi (estudiante de la UNC y militante Kirchnerista-peronista de Córdoba)

La victoria del peronismo en la provincia de Buenos Aires, por una amplia diferencia sobre el liberalismo, logra una imagen impensada meses atrás: un Gobierno Nacional herido política y electoralmente, y un peronismo (bonaerense) consolidado y con proyección nacional.

Con Axel Kicillof a la cabeza, Fuerza Patria se institucionaliza como una oposición electoral real a Javier Milei y el gobernador como un liderazgo cada vez más difícil de esquivar por quienes desde afuera, o dentro del movimiento, lo miran con peros.

Aún sin un programa y/o modelo de Nación consensuado entre sus principales actores, el peronismo se impuso en el mayor distrito electoral del país. ¿Podrá hacerlo de igual manera en octubre próximo y en el 2027?

Conversamos con Agustín Chenna, dirigente del Partido Justicialista de la provincia de Buenos Aires y fundador del sitio El Aluvión y con Antonia Marcuzzi, militante kirchnerista-peronista de Córdoba y estudiante de la UNC.

Milei, derrotado aquí y allá

El autodenominado fenómeno barrial sufrió su primera gran derrota en las urnas en una semana particularmente difícil para su gestión, marcada por la filtración de audios que generaron un costo político y moral alto, y evidenciaron ante el electorado que la crueldad no solo es performance, sino también negocio.

Para Agustín Chenna, dirigente del PJ de Buenos Aires y funcionario del Gobierno Provincial, Milei tenía un cheque en blanco, o al menos un voto de confianza que relativizaba la represión a discapacitados y jubilados y el ajuste económico. Se creía que, al ser algo nuevo, había que hacer sacrificios para terminar con la 'casta política'. Pero con los audios, queda explícito que Milei no solo pertenece a esa casta, sino que además está rodeado por ella”, expresa Chenna.

El proyecto mileísta padeció un revés importante en el mismo Congreso que le supo votar la Ley Bases: el rechazo al veto de la Ley de Emergencia en Discapacidad y la aprobación en el Senado de un proyecto que limita el uso de los DNU. El próximo miércoles se tratará en Diputados el rechazo al veto a la Ley de Financiamiento Universitario y se corroborará si la tendencia derrotista de Milei persiste o tiene un techo.

En el plano internacional -más que importante para la realidad nacional y regional-, el Presidente tampoco tuvo motivos que celebrar. En la misma semana que las legislativas bonaerenses, tuvieron lugar dos eventos en Asia que reforzaron la alianza entre potencias desafiantes del orden occidental elegido por Milei.

La celebración del 25º aniversario de la Organización de Cooperación de Shanghái y el 80º aniversario de la victoria de China sobre Japón, actos de unidad que reunieron a los líderes de China, Rusia, India y Corea del Norte, entre otros, exhibieron -sin medias tintas- que el multipolarismo se consolida cada vez más, en contraposición a una hegemonía estadounidense que ya ni disimula sus debilidades y una Unión Europea en caída libre.

Sin embargo, al final de su discurso el domingo pasado, Milei ratificó su inquebrantable postura al bando en desgracia, lo que traerá mayores consecuencias en el plano geopolítico para Argentina.

En el plano regional, la condena a Bolsonaro por golpista lo deja sin uno de sus principales socios en el vecindario. Otro duro revés para el león de las cuatro camperas.

Foto: AFP.

Kiciloff, el gran ganador

La victoria en la provincia de Buenos Aires demuestra que, a pesar de sus disputas internas y de su innegable responsabilidad en el ruinoso presente nacional, el peronismo es una fuerza política vigente y relevante, contrario a la imagen de zombie que el oficialismo proyectó en sus carteles de campaña. La eterna subestimación gorila de dar por muerto a una fuerza que no se logró eliminar, ni con un proyecto antiperonista genocida como el de la última dictadura.

A contramano de las presiones de Cristina Fernández de Kirchner y La Cámpora para no desdoblar las elecciones en el distrito más importante del país, el gobernador, Axel Kicillof, se mantuvo firme en su decisión. Postura que se vio ratificada con su victoria.

Si bien estas elecciones no eran unas PASO, el mandatario bonaerense logró constituirse como líder válido -e imposible de negar- dentro del movimiento. Legitimado por el sindicalismo, los intendentes, y los millones de votos que respaldaron su gestión. Empero, su liderazgo no estuvo -ni estará- exento de tensiones. El gobernador tuvo que enfrentar críticas por parte de Máximo Kirchner hasta el último día de campaña. Cristina, por su parte, demostró que -aún presa política y proscripta- es la dirigenta más importante de la oposición.

Para Antonia Marcuzzi, militante kirchnerista y peronista de Córdoba, la victoria deja entrever dos máximas: que el pueblo argentino es mayormente solidario y no le da lo mismo un modelo de crueldad y corrupción, y que “hacer política poniendo el cuerpo en la calle y no solo en Tik tok, es todavía una forma de lograr el apoyo popular”.

La política tiene que volver a transformar la realidad de la gente en serio, algo que ha dejado de hacer hace mucho tiempo. Hay que valorar que cuando se gestiona para el pueblo, el pueblo responde de forma muy positiva”, expresa Marcuzzi.

La victoria aclara el panorama, eleva la moral de la militancia y acomoda la cancha a favor. No sin generar nuevas responsabilidades y desafíos.

Agustín Chenna entiende que la victoria otorga una mayor responsabilidad y una doble apuesta:

Hay dos grandes desafíos. El primero es poder articular todas las fuerzas opositoras. Porque la fuerza política para poder terminar con esto existe: los clubes de barrio, las cocineras comunitarias y los militantes territoriales no desaparecieron. Los que desaparecieron, en el peor de los casos, o no saben qué hacer, son los dirigentes políticos. Entonces, lo que tienen que hacer es eso: convocar al pueblo a una pelea política de verdad y articularla de forma política. Y lo segundo y no menos importante es un proyecto nacional”, comenta.

¿Ese proyecto nacional está entre nosotros?

A nivel nacional, el peronismo continúa lejos de ser auténticamente el movimiento que alguna vez fue. No está articulado a nivel federal, carece de dirigencias que entiendan la importancia de la soberanía y la liberación nacional y se limita a funcionar como un partido más de la democracia liberal. Pero la victoria en PBA, después de dos décadas de ser la fuerza perdedora, lo ubica en posición de ataque y por consiguiente, con la actitud de proponer un camino a seguir. He aquí el desafío mayor.

Axel Kicillof y Cristina Fernández de Kirchner encabezan hoy la oposición real a Milei, con Massa como garante de unidad, tal como agradeció y reconoció Axel. El dirigente del Frente Renovador y alfil del establishment yanqui, también fue uno de los ganadores de la jornada sin caminar siquiera el conurbano, ni subir a su Instagram piezas de campaña.

¿Qué tienen en común estos tres dirigentes además de compartir un sello electoral? ¿Qué programa, modelo, proyecto proponen? ¿Existe siquiera un proyecto en común? ¿Cómo evitar un Frente de Todos 2, con los mismos nombres y las mismas lógicas?

A su vez, la realidad del movimiento peronista cambia significativamente en cada provincia. En lo que a Córdoba respecta, el peronismo va con tres listas diferentes de cara a octubre, encabezadas por Schiaretti (Provincias Unidas), Carro (Fuerza Patria), De la Sota (Defendamos Córdoba).

En la provincia mediterránea, entiende Marcuzzi, las dirigencias no renuevan sus discursos y siguen sosteniendo las mismas formas de hacer política que han hecho que la gente entienda por política a una mala palabra:

“Estamos ante un escenario bastante pobre a nivel provincial, donde vemos listas con los mismos candidatos que se postulan desde hace por lo menos diez años. Si bien, la lista de Natalia de la Sota es una novedad, tampoco exhibe una gran renovación, ni representación juvenil”, comenta.

Ambos entrevistados coinciden en un mismo diagnóstico: sin proyecto nacional y federal no hay transformación real de la Argentina.

“ Hace falta visión de grandeza, de trascendencia y capacidad de arrojo político. Nadie quiere sentarse a discutir un proyecto de país porque es más importante dar una entrevista o hacer un TikTok. Pero bueno, después estamos quienes queremos ganar hoy y ponernos a trabajar”, expresa el joven bonaerense.
Hasta el momento, la unidad se logra con el no al proyecto que representa Milei, pero sin acuerdos ni consensos que sinteticen y proyecten un .

“Un proyecto nacional ordena la militancia, la acción y el horizonte político. Esto es indispensable para generar una iniciativa. Creo que la juventud también ve la necesidad de hablar de nuestra soberanía, de nuestra Nación, y de la importancia de su liberación. Esas tres patas no pueden estar separadas. Si vamos a plantear un nuevo proyecto, esto tiene que estar dentro, porque estamos ante una avance muy concreto de naciones extranjeras sobre nuestros territorios”, advierte Antonia.

¿Es posible realizar un proyecto nacional que desde lo político ordene lo económico, social, cultural, filosófico, científico tecnológico, ecológico, institucional? ¿Cómo lograr que desde La Quiaca, hasta el Polo Sur, se construya un horizonte común para las y los argentinos?

Es responsabilidad del peronismo y las distintas fuerzas políticas que se encolumnen detrás de los intereses patrios: sintetizar, discutir y hacer cuerpo un proyecto nacional para las y los argentinos que encare los grandes debates pendientes sobre la explotación y uso de los bienes comunes naturales, la generación de alimentos y energías; el comercio exterior, los puertos privados, el sistema educativo y de salud. Urge al menos comenzar a imaginarlo. El tiempo y la geopolítica apremian.

Como decía Perón en su obra El Proyecto Nacional (1974):

«Tenemos la responsabilidad histórica de definir el país que deseamos, con el propósito de abandonar las luchas internas que desgastan nuestra esperanza y nos desvían del camino por el que podemos y debemos transitar. Nuestra Patria tiene todo lo necesario para que sus hijos sientan el gozo infinito de la vida. Dios nos ha brindado riquezas incalculables, solo falta la decisión irrevocable de realizar la empresa que nos aguarda».

Puntano. Licenciado en Comunicación Social. Consumidor problemático de soberanía nacional.

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