El centenario de la muerte de Rosa Luxemburgo no es sólo una fecha que nos recuerda la pérdida de un cuadro revolucionario fundamental, sino una bandera a levantar frente a los desafíos políticos de nuestro tiempo.
Vuestro orden está edificado sobre arena. La revolución, mañana ya ’se elevará de nuevo con estruendo hacia lo alto’ y proclamará, para terror vuestro, entre sonido de trompetas: ¡Fui, soy y seré!" Rosa Luxemburgo
Hace 100 años fueron asesinados por sus propios ex compañeros, Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht junto a cientos de militantes de la Liga Espartaquista. Los Freikorps, paramilitares nacionalistas al amparo de los dirigentes del Partido Socialdemócrata Alemán, torturaron y asesinaron a "la Rosa roja" y tiraron su cuerpo a un río de Berlín.
El levantamiento espartaquista fracasó en su intento de alcanzar el socialismo en la recién nacida República de Weimar, como habían hecho los bolcheviques rusos poco menos de un año atrás, y muchos pagaron cara la traición de la socialdemocracia durante la Semana Sangrienta, que anegó de sangre las calles de Berlín.
Una santa alianza entre los socialdemócratas conservadores, la decadente aristocracia alemana, y los oficiales de bigotes mayestáticos defensores del imperio del Káiser nunca le perdonarían a Rosa la claridad y convicción con que se opuso a la Iº Guerra, denunció las "matanzas entre obreros" y apoyó las aspiraciones revolucionarias de la clase obrera hasta sus últimas consecuencias.
Pocos meses después del asesinato de Rosa, Friederich Ebert, que había ordenado su secuestro y ejecución asumió como presidente de la República de Weimar, mientras negociaba la Paz de Versalles. Ebert rubricó en la Galería de los Espejos una cuota de subordinación, resentimiento y vergüenza para la clase obrera alemana, cuyos alcances políticos motivarían el desbarranco de la socialdemocracia y llevarían al poder al nazismo en 1933.
Feminista revolucionaria, destacada teórica marxista y apasionada oradora, Luxemburgo es todavía -y sobre todo- en estos días, una fuente de claridad teórica y práctica frente al desbarranco del relato de la globalización, la tendencia al colapso del capital y el resurgir del fascismo.
El jueves negro. El día que la institución sentenció y silenció el cuerpo y la voz de Diego Armando Maradona. Un pueblo sin cuerpo, un hombre sin piernas. Si Cristo en la cruz es la señal de las consecuencias del poder sobre el perdón; las piernas estocadas de Diego fueron la señal de que un país quedó al desamparo de una ilusión flanqueada
La presentación oficial en vivo del disco será esta noche en Chilli Street Club (Córdoba), a las 20h, junto a Los Hermanos Domínguez que abrirán la noche