Metele Catú en La Piojera
Metele Catú se presenta el viernes 17, a las 20:30h, en el Centro Cultural La Piojera (av. Colón 1559). Entrada libre, salida a la gorra


Cada 21 de junio las naciones ancestrales que habitaron -y habitan- ambos lados de la larga Cordillera de los Andes, el gran Chaco y la Amazonia celebran el solsticio de invierno. Este festejo añade un año más al calendario con la llegada de un nuevo invierno al hemisferio sur. El día más corto o la noche más larga del año 5528 del calendario solar.
Esta festividad fue prohibida en 1572 por el Virrey del Alto Perú Francisco Álvarez de Toledo (antepasado de la actual portavoz argentina del Partido Popular Español, Cayetana Álvarez de Toledo) por considerarse "pagana e idólatra". A pesar de la prohibición colonial, el Inti Raymi continuó celebrándose en la clandestinidad hasta que en 1944 el escritor peruano Faustino Espinoza Navarro reconstruyó el rito en una composición escrita en Quechua y en Castellano.

Las restricciones sanitarias impiden por segundo año consecutivo esta celebración, que ha sabido adaptarse a las ventajas tecnológicas y se realizará por zoom a las 18hs en una transmisión en vivo por el Facebook del ICA
"La fiesta del sol recuerda, quien es el generador de los buenos frutos, del buen vivir, él da calor a nuestra existencia, él armoniza nuestra vida" apuntaron desde el Instituto de Culturas Aborígenes en un comunicado oficial.
Metele Catú se presenta el viernes 17, a las 20:30h, en el Centro Cultural La Piojera (av. Colón 1559). Entrada libre, salida a la gorra
La Ley de Inviolabilidad a la Propiedad Privada, la cual pretende modificar de facto la vigente Ley de Tierras Rurales (26.737), será tratada en la Cámara de Senadores
Ayer martes por la tarde, la ministra de Seguridad Alejandra Monteoliva contó en diferentes medios haber llegado a un acuerdo entre las autoridades del FBI, FIFA y los gobiernos argentino e inglés, de que se prohíba el ingreso de insignias, banderas y remeras donde figuren las islas Malvinas. “La pelotita” y sus acuerdos de escritorio nunca dejan de sorprender