La libertad de andar armado

En esta nota, Agostina Polischuk analiza varios estudios que correlacionan el incremento de la violencia en sus diversas variantes a raíz de la desregulación del mercado de armas, ¿qué sucede mientras tanto en Argentina?

Por Agostina Polischuk para Enfant Terrible

No hay dudas de que la irrupción del candidato a presidente por La Libertad Avanza en el panorama electoral, marca el ritmo de la discusión política y las temáticas en la agenda mediática. Milei hizo del concepto de libertad un estandarte para hacer crujir todos los valores democráticos. Acompañado de un contexto económico y social complejo, encontró en la manifestación del enojo y el hartazgo, un lugar desde donde conectar con gran parte de la ciudadanía, que no sólo carga un sentimiento colectivo de frustración, también de esperanza porque su situación social mejore.

Es difícil saber a ciencia cierta qué de todo lo que propone Milei genera adhesión en sus votantes. Sería injusto y erróneo pensar que su electorado está de acuerdo con la totalidad de sus expresiones. Sin embargo, hay algo que les aglutina: la idea de un cambio radical. No parece importar hacia dónde, cómo, ni a qué costo. El cambio es el caballo de Troya para instaurar un arsenal de medidas individualistas y peligrosas. Ejemplo de ello, es la libre portación de armas.

La fantasía de que para tener mayor seguridad hay que armarse, no es más que eso: una fantasía. Acaso ¿no es paradójico querer resolver los problemas vinculados a la violencia con un objeto que fue ideado únicamente para hacer daño y que tiene altísimas probabilidades de provocar la muerte? Sobre todo cuando lo que se está planteando es la libertad de cualquier ciudadano a poseer un arma. De hecho, son múltiples los estudios que analizaremos a continuación que indican que a mayor usuarios de armas de fuego, más violencia. Pero primero, un repaso sobre las leyes que rigen actualmente en nuestro país.

¿Qué dice la ley sobre la portación de armas en Argentina?

La Ley Nacional de Armas y Explosivos fue sancionada en mayo de 1973 y sigue vigente hasta la actualidad. En ella, no sólo se explican las diversas categorías de las armas -las cuales pueden ser utilizadas con determinados permisos-, sino que se prohíben las automáticas para el uso de civiles. El Código Penal establece penas de 1 a 4 años de prisión para quienes utilicen armas de fuego sin la debida autorización legal.

¿Qué se necesita legalmente para acceder a un arma de fuego y poder utilizarla? En primer lugar, contar con la Credencial de Legítimo Usuario (CLU) para la cual se exige ser mayor de 21 años, aprobar un examen psicofísico, contar con un certificado emitido por el Registro Nacional de Reincidencias, en el que se deje constancia que no registra antecedentes, declarar el domicilio de guarda de las armas y acreditar idoneidad en el manejo de armas de fuego. 

Una vez gestionada dicha instancia, se puede hacer el trámite de tenencia que habilita a mantener un arma específica y registrada en la Agencia Nacional de Materiales Controlados (ANMAC) en manos de la persona autorizada. La misma deberá ser transportada descargada y separada de sus municiones y usarla sólo para fines como la caza o el tiro deportivo. La portación a diferencia de la tenencia, se refiere a la autorización para disponer de un arma de fuego cargada en condiciones de uso inmediato en un lugar público, según la ANMAC.

Uno de cada cuatro femicidios se comete con armas de fuego

Las estadísticas del Ministerio de Salud de la Nación, recopiladas en el informe de la ANMAC, muestran que entre los años 2011 y 2019 fallecieron 22.497 personas a causa de un arma de fuego. Es decir, hay ocho muertes por día a través de este método. Con respecto al último dato disponible, en el año 2020, el 50% de los homicidios dolosos, fueron cometidos por armas de fuego.

¿Quiénes portan las armas? El 99% de los usuarios de armas registradas son varones. Sólo uno de cada 100 trámites para obtener la autorización de portación fue realizado por una mujer durante el 2019. ¿De dónde viene esta enorme diferencia? La Organización Mundial de la Salud (OMS), informa sobre la relación que hay entre las imposiciones y expectativas propias de los estereotipos de masculinidad hegemónica y las armas. Los datos arrojados por las investigaciones, son claros: las armas de fuego las tienen los varones, no las mujeres ni las disidencias. Sin embargo, estas últimas son quienes más sufren sus consecuencias. 

Ya desde 2014, la OMS viene advirtiendo sobre el impacto de las asimetrías de género en general y sobre esta temática en particular. Según los registros de la línea 144 del Instituto Nacional de las Mujeres (INAM), un 26% de las llamadas confirmó que el agresor contaba con un arma de fuego. Aunque la Ley de Protección Integral de las Mujeres le da poder a jueces para secuestrarle su arma, esto raramente sucede: seis de cada diez varones que tienen medidas de restricción cuentan con al menos un arma de fuego en su poder.

En este sentido, el último registro de femicidios 2021, expone que uno de cada cuatro se cometen con armas de fuego. Dato que aumenta de 18% a 25% entre 2020 y 2021, años de pleno confinamiento por el COVID-19. Además, el uso de armas de fuego figura como una práctica común de hostigamiento y violencia hacia las disidencias sexuales e identidades trans y travestis. 

Aunque la violencia de género existe de múltiples formas y causas, más allá de la presencia de las armas de fuego, es fundamental visibilizar la estrecha relación que hay entre ambas para disminuir sus daños y prevenir un panorama todavía peor. Sobre todo cuando es la primera vez, en un año electoral, que se pone en discusión la libre portación de armas.

Trump, Bolsonaro y Milei: un alineamiento casi natural

Son notorias las similitudes entre figuras como Donald Trump, Jair Bolsonaro y Javier Milei. El mismo integrante de LLA dijo identificarse desde lo discursivo y gestual con Trump y no esconde su afinidad con Bolsonaro. Incluso un día antes de las PASO en nuestro país, el ex presidente de Brasil le deseó suerte en el resultado. En el año 2021, ya lo decía públicamente en un reportaje que brindó al diario O Globo de Brasil: “Mi alineamiento con Trump y Bolsonaro es casi natural”.

Un dato de color, es que el hijo del expresidente brasilero vino a la Argentina para las elecciones pasadas a reunirse con integrantes de LLA. En un móvil de C5N opinó: “Pusimos adelante políticas que facilitaron que ciudadanos compren armas de fuego y llegamos a tres meses seguidos de deflación. Creo que Javier Milei tiene todas las condiciones de llevar adelante estas políticas en Argentina”. Edoardo Bolsonaro, aclaró que “la derecha en Latinoamérica está muy bien conectada”.

Mauro PIMENTEL AFP

Esto también se evidencia en las opiniones que tienen sobre conceptos como la equidad, justicia social y DDHH. En este sentido, los movimientos feministas y la agenda de géneros, son un blanco inminente. No es casualidad que sean las identidades feminizadas las que generen una mayor resistencia en contra de los representantes de ultraderecha, tanto en organización como en el caudal de votos.

Otras similitudes se encuentran en el concepto y abordaje de la inseguridad. La libertad alrededor de las armas fue una de las políticas que, tanto Trump como Bolsonaro, buscaron implementar. En el caso de Brasil, hasta el año 2018 la ciudadanía no podía acceder a la compra de armas de fuego. Con la llegada de Jair Bolsonaro en el poder, se flexibilizaron los requisitos para acceder a las mismas mediante decretos, así como el número permitido de artefactos y municiones por persona.

El año en que el Bolsonaro fue elegido, había 117.467 personas registradas como cazadores, tiradores deportivos y coleccionistas. Número que saltó a 673.818 en junio de 2022, según datos del Foro Brasileño de Seguridad Pública (FBSP). Aumentó un 474%, dando un total de 4,4 millones de armas en manos privadas en Brasil. Cualquier ciudadano podía adquirir hasta seis armas por cabeza, en cuanto a cazadores, coleccionistas y tiradores deportivos, podían adquirir hasta 60.

¿Esta propuesta terminó con el delito? No, claramente. Pero sí aumentó la represión por parte de la policía y las muertes por temas banales como accidentes de tránsito o peleas en bares. A su vez, parte de ese arsenal ilegal, tendió a irse de una forma u otra al crimen organizado o al mercado ilegal. En un año, 50.000 personas murieron de manera violenta, hubo un homicidio cada diez minutos. El porcentaje de armas implicadas en dichas asesinatos, fue de un 78%. Altísimo.

Con respecto a la violencia de género, casualmente a un año de asumir Bolsonaro, aumentó del 7,2% respecto al año anterior (1.310 mujeres fueron asesinadas en Brasil). Los niveles crecientes en este tipo de violencia, no se pueden comprender plenamente si no se tiene en cuenta la reactividad de algunos hombres reaccionarios al feminismo y la autonomía de las mujeres y disidencias. Probablemente, el clima antifeminista y misógino generado por Bolsonaro y la nula seriedad y compromiso en tomar medidas sobre la violencia de género, haya influenciado en el aumento de casos. 

Los estudios confirman que, ante mayor presencia de armas de fuego en la sociedad, mayor es el delito, la violencia y las muertes. El caso de Estados Unidos, no es la excepción, sino, probablemente, el ejemplo más claro. Es el país con más armas de fuego en manos de civiles del mundo (120 armas por cada 100 personas). EEUU tiene una tasa de homicidios 7,5 veces más elevada comparada con otros países de altos ingresos, pero cuando se observa la tasa de homicidios por arma de fuego, esa diferencia comparativa, se incrementa a 25 veces más. Desde matanzas masivas, muchas de ellas en escuelas, hasta un mayor número de suicidios y femicidios, los efectos de la libre circulación de armas de fuego han sido ampliamente verificados en otros países.

Foto: Brandon Bell / Getty Images

Lo que se pide es mayor seguridad, no más armas

En un intento por captar votos menos reaccionarios de cara al balotaje, Milei ha “ablandado” su discurso sobre la libre portación de armas. Incluso llegó a negar la existencia de un proyecto relacionado a las mismas dentro de su plataforma. Pero como pareciera que a las palabras se las lleva el viento en la dirección que más le convenga, resulta preciso recordar que en el artículo 17 del apartado de Seguridad Nacional y Reforma Judicial de la plataforma electoral, se señala:

“Sobre la tenencia de armas de fuego planteamos la desregulación del mercado legal y proteger su uso legítimo y responsable por parte de la ciudadanía”. 

La temática en relación a las armas se asienta sobre los cimientos de prácticas y lazos comunitarios que se han ido debilitando y de una intolerancia que urge restaurar. Así y todo, la Argentina no es un país armado. Según Small Arms Survey, la cantidad de armas por habitantes, se encuentra por debajo de la mayoría de los países de la región. En mayo del 2023, se llevó  a cabo una encuesta a nivel nacional que expuso que el 77% de las personas encuestadas se posicionó en contra de “la libre portación de armas de fuego”. Además, la participación de la sociedad en el plan de desarme posibilitó que más de 200.000 armas de fuego queden fuera de circulación entre 2007 y 2022. Debido al compromiso y los resultados de este programa, en el año 2013 fue premiado a nivel internacional como un ejemplo de política.

A modo de conclusión inicial y a días del resultado definitivo de las elecciones presidenciales, en nuestro país sigue habiendo una mayoría en contra de las armas de fuego. Sin embargo, en el último tiempo hubo un incremento en las expresiones de las posturas y discursos a favor de este tipo de medidas. Es cierto que el voto a un candidato a presidente no significa un apoyo a todas sus propuestas. Lo que sí indica, aunque sea, es una tolerancia a la mayoría de ellas.

Foto de portada: Miguel Schincariol/AFP via Getty Images

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