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San Cayetano 2025: Fe y resistencia frente al abandono
En el santuario de San Cayetano, la vigilia no fue solo un ritual de devoción: fue una protesta silenciosa y encendida contra un sistema que desoye el reclamo de pan y trabajo.
Miles de personas, más allá de rezar, se plantaron con sus propias historias de precariedad, desempleo y exclusión. No hay consuelo ni milagro que alcance si las políticas públicas siguen mirando para otro lado.
La marcha que partió desde Liniers hacia Plaza de Mayo fue el eco contundente de esa desesperación colectiva. Frente a un modelo económico que profundiza la desigualdad y la informalidad, la protesta se amplió con sindicatos, movimientos sociales y fuerzas políticas que saben que la calle no miente.
Las cifras son un baldazo de realidad: un desempleo que roza el 8% según datos del INDEC, una informalidad que consume casi la mitad de los puestos de trabajo, y un Estado que se retira de sus responsabilidades básicas. En ese marco, la fe se vuelve reclamo, la oración se transforma en grito y la vigilia en batalla.
San Cayetano 2025 no es solo una tradición religiosa; es la crónica viva de un pueblo que resiste y reclama justicia social en un escenario cada vez más hostil. El reclamo por pan, techo y trabajo no es un capricho: es una urgencia que el poder político de turno no debería seguir ignorando.
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