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Parar de trabajar para encontrarnos marchando
Pasó otro "8M", otro Paro y Movilización Internacional de Mujeres, Trans, Travestis, Lesbianas, Bisexuales.
Los reclamos se mantienen constantes, también la concentración y las cuadras y cuadras con miles de personas marchando. Aumento de la brecha salarial, de la desigualdad de representatividad en puestos jerárquicos de trabajo (públicos y privados), de la precarización en el empleo doméstico, en tener que cuidar, alimentar, vestir y educar a familias enteras con sueldos que no superan los $700.000
Durante las "extensas jornadas" en el Congreso, previo a la aprobación de la reforma laboral, se discutió largo y tendido de por qué la ley venía a cambiar el 50% de informalidad. En ningún momento se problematizó sobre el gravámen de la reforma sobre la desigualdad para quienes, además de representar el 60% en el mercado laboral, realizan 6h más de tareas de cuidado que los varones-cis.
"No podemos trabajar la misma cantidad de horas con gente a cargo. Existe un mecanismo de presión constante sobre las condiciones que se contratan a las mujeres-madres. Tenemos que darnos de nuevo las discusiones de qué tipo de trabajo nos toca y qué educación queremos para nuestro futuro", comentó la docente y delegada departamental de UEPC Punilla, Sandra Lario (@sandra_la_rio).
Desde la asunción de Milei en 2023, el presupuesto asignado a las políticas de género cayó un 89% y el Estado Nacional dejó de ejecutar o desfinanció la mayoría de los programas del ex Ministerio de Mujeres, Géneros y Diversidad.
La incertidumbre es el síntoma, la reforma fue el sello. Reforma que estructuró un nuevo modo de hacer política, pasando de una agenda pública y diversa, a una punitiva y privada.
"Estamos sosteniendo hogares que se han derrumbado económicamente y los sostenemos con la tarjeta de crédito hasta las manos, endeudándonos para comer, para criar a nuestros hijos, cuidar a otras personas y en este contexto es que el paro del 8M cobra sentido", concluye Sandra.
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