Cora Gamarnik: “Veo una potencia increíble en cómo las imágenes nos están contando el mundo”

Enfant Terrible dialogó con Cora Gamarnik en el marco de la presentación de su libro "Historia del Fotoperiodismo Argentino"

Por Redacción Enfant Terrible |

🕒 5 minutos de lectura

Colaboración entre El Resaltador y Enfant terrible

Todavía no había llegado a Córdoba, estaba con los preparativos del viaje y la presentación de su trabajo, pero hablamos por teléfono: Cora nos dio una clase sobre la importancia del fotoperiodismo como guardián de la historia y la lucha social.

Gamarnik –Doctora en Ciencias Sociales y licenciada en Comunicación por la Universidad de Buenos Aires–, recupera en su libro la experiencia militante del fotoperiodismo en Argentina, desde 1965 a 1975.

Sobre el desafío de narrar la historia a través de imágenes, dijo que en la historia, la comunicación y en las ciencias sociales en general, las imágenes se usaban como adornos, como escenografía, como elemento de diseño, pero no se usaban por el enorme contenido y la información que portan:

“Un poco el desafío fue valorizar a las imágenes como objeto de conocimiento”.

Dato a tener en cuenta: Los años que abarca la publicación fueron elegidos porque en la década del 60 comenzó la “época dorada” del fotoperiodismo. No existía la competencia de la televisión, la forma de ver los acontecimientos en el mundo entero era a través de la fotografía. Las revistas ilustradas, con la fotografía como protagonista, comenzaron a marcar tendencia en Argentina.

El fotoperiodismo en la actualidad: entre crisis y revoluciones

Derechos para las diversidades, el acceso al aborto, la sanción de la nueva ley de VIH, el reclamo de los pueblos originarias por sus tierras ancestrales, la movilización contra las autovías de montaña en Córdoba, son algunos ejemplos de hechos sociales que han sido registrados para motorizar las luchas.

Sobre el tema, Gamanirck sostuvo:

“Por un lado, veo una potencia increíble de cómo las imágenes nos están contando y relatando el mundo, cómo están usándose de formas muy diversas para auto representarnos, para denunciar, para probar injusticias, para documentar hechos que quieren se invisibilizados (…) Y eso va acompañado de una gran precarización laboral, de un gran desprecio por el trabajo profesional de los y las reporteras, al mismo
tiempo que ya prácticamente no pueden vivir de la profesión”.

Pero no solo las y los profesionales registran los eventos que atraviesan a la sociedad, según la periodista, en las manifestaciones ya no se necesita exclusivamente que otros u otras vengan a fotografiar cómo se quiere aparecer frente a los demás, sino que las mismas persona hacemos un registros desde adentro, un propio registro de lo que va pasando.

Considera que estas nuevas formas de captar realidades provocan un cambio de imágenes: qué tipo de imágenes se producen, cómo nos mostramos, la circulación de esas imágenes que ahora se comparten en las redes sociales.

“Entonces, yo no necesito ver qué foto publica el diario sobre la marcha -si es que quiere publicar, si es que quiere negar la existencia de la manifestación, o la quiere demonizar, o si quiere publicar un recorte ajeno a quienes se manifiestan- sino que hay una toma de posición de la imagen en las propias manos de quienes producen ese acontecimiento”, dijo la entrevistada.

¿Cómo impacta la tecnología en la cotidianeidad de la fotografía?

Cora Gamarnik piensa que el acceso a la democratización, tanto de los aparatos fotográficos como de circulación de las imágenes, o sea de producción, de recepción y de circulación de imágenes - por ejemplo, celulares-, permite que muchos más actores sociales tengan la capacidad de construir fotografías:

“Y eso es muy positivo para la denuncia de hechos que pasan y logramos conocerlos gracias a que alguien estaba ahí con un celular ¿no?, represiones… incluso pensemos asesinatos, como el caso de George Floyd”.

Pero también indicó que las imágenes tomadas con un celular por alguien que no es profesional, no tienen la misma calidad, no tiene la misma estética.

“Me parece que eso hay que valorarlo y también hay que luchar por los reclamos gremiales de los trabajadores de la imagen para que se valore su trabajo profesional y no se lo reemplace por cualquier tipo de fotografía, porque eso también implica un desprecio por los públicos: no darles lo mejor que se puede dar”.

Cora Gamarnik. Foto: Juan Cristian Castro

El rol clave de los medios autogestivos

Tanto El Resaltador como Enfant terrible disputamos sentidos con los medios que tienen todos los recursos económicos. Al igual que cientos de medios autogestivos, con quienes tejemos redes para comunicar aquello que se omite y tergiversa en las grandes productoras.

“Lo que me parece que va a dinamizar, mover el mundo comunicacional, permitir que entren nuevos temas de agenda, resaltar las voces que no se escuchan o son inaudibles, y que se corra de los temas que se suelen tratar de manera estereotipada, es que haya más medios de todo tipo y color creados por gente de los más diversos movimientos, ideas y formaciones”, enfatizó Cora.

La periodista, al igual que los medios que trabajamos en este contenido, apostamos a que los espacios comunitarios sean los que realmente democraticen la comunicación en la Argentina.

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