El costo de matar la tierra

Martín Schapiro: "hay posibilidades de desarrollar actividades petroleras en Argentina cuidando el medio ambiente"

Las explotaciones petrolíferas offshore en el Mar Argentino abrieron un debate que va más allá de posiciones desarrollistas opuestas a políticas de protección ambiental. Las movilizaciones sociales por causas ambientales crecen y se expanden por toda Latinoamérica mientras la guerra en Ucrania pone en jaque la matriz energética de toda Europa, hablamos con Martín Schapiro sobre petróleo, energía, economía y ambiente.

Entrevista con Martín Schapiro

Traducción por Virginia Acha

A raíz del amparo que bloqueó la iniciativa de explorar yacimientos petrolíferos en el lecho marino argentino se abrió un debate sobre esta actividad. ¿Qué beneficios y qué costos crees que tendría esta actividad para Argentina?

En el caso de que la actividad exploratoria offshore pudiera llevarse a cabo y de ser positivas las prospecciones, se abre un enorme potencial para Argentina. Por un lado se potenciaría nuestro desarrollo exportador, que es fundamental para la generación de divisas que permitan superar el estancamiento económico. Por otro lado, la actividad petrolera en Argentina, que es un país de larga tradición industrial, genera montones de encadenamientos positivos: empleos registrados con altos salarios, que permiten elevar el consumo y la economía interna.

Los riesgos, como en toda actividad, tienen que ver en este caso con una posible afectación del ambiente. Creo, sin embargo, que si uno mira cómo se han desarrollado las explotaciones petroleras en Argentina, e incluso cómo se han elevado los estándares de exigencia de seguridad a nivel nacional e internacional, puede verificarse la posibilidad de desarrollar esta actividad con coherencia y cuidado del ambiente.

Los recientes derrames petroleros en Perú y Ecuador contaminaron cientos de kilómetros cuadrados y afectaron gravemente a la fauna local. ¿Crees que esto puede pasar en Argentina? 

Me parece importante señalar que estos derrames no están vinculados al tipo de actividad que se realizaría en Argentina, que sería de importación y exportación offshore. Lo que pasó en Perú forma parte de una actividad para la que lamentablemente no hay alternativa para el transporte de hidrocarburos que no sea con buques petroleros, donde pueden existir accidentes.

De todas maneras quiero señalar que la actividad hidrocarburífera requiere y se puede desarrollar con controles muy exigentes. Si bien ninguna actividad está exenta de que puedan suceder accidentes, éstos son cada vez más infrecuentes y de hecho entiendo que en el caso peruano todavía se está investigando si hubo incumplimiento de estas normativas que garantizan la seguridad de las operaciones de carga. 

Sea como fuere, cualquier actividad de este tipo que se desarrolle en Argentina contaría con los estándares más exigentes de seguridad. En este sentido la participación de la petrolera estatal YPF y el hecho de que otra de las empresas asociadas sea Equinor -una de las petroleras con mayores cuidados ambientales por cuestiones de presión interna- me parece que es una garantía en este sentido.

Nuevamente hay que diferenciar lo que es explotación offshore de lo que es transporte con buque. Lamentablemente lo que es transporte de petróleo vía marítima es intrínseco al uso del petróleo como energía y eso no se va a modificar hasta tanto el mundo deje de consumir petróleo como fuente energética sustancial. 

Otra cosa que se dice bastante poco es que el petróleo que se arroja a los océanos se hace rutinariamente durante actividades de limpieza de tanques por ejemplo, entre otras programadas desde los buques que circulan. Es un problema complejo para el que no hay una solución obvia.

A nivel global se está desarrollando un debate sobre la necesidad de encarar una transición energética ¿Argentina no tiene alternativas al petróleo y los combustibles fósiles? ¿Cuál es el plan para encarar esta transición en nuestro país?

Efectivamente. La actividad petrolera es una actividad que esperamos que en las próximas décadas pueda rendir frutos y ser útil al desarrollo nacional, pero también sabemos que es una actividad que tiene que ser dejada de lado. En este sentido argentina tiene un plan de carbono neutralidad para 2050 y el gobierno viene apostando por el desarrollo de energías limpias. 

Tenemos una ley de electromovilidad que está en línea con las legislaciones más avanzadas del mundo que prevé la prohibición de motores de combustión interna para el año 2041. Existe toda una planificación gradual con un esquema de incentivos que se está tratando en el Congreso permitiría que nuestra industria se adapte a esa transición en lo que hace al transporte. 

Se está impulsando el hidrógeno verde, que es una de las posibilidades más promisorias a la hora de sustituir el petróleo y el gas. En ese sentido hubo un anuncio importante en la Cumbre de las Partes de Glasgow donde se anunció la producción de hidrógeno verde en Río Negro. 

También hay un programa de promoción de la economía circular y de la minimización del desperdicio. En ese marco de impulso a los programas de desarrollo productivo verde, hay algo muy destacable que es la capitalización por parte del estado nacional y de la provincia de Mendoza de la empresa IMSA: una empresa pública que tiene desarrolladas altas capacidades en áreas de energía limpia como la eólica, hidroeléctrica y nuclear. 

Cuando hablamos de salir del petróleo hay que hacer un paréntesis y pensar el rol del gas natural. Por ejemplo en Estados Unidos la sustitución de centrales a carbón por centrales de gas natural ha permitido reducir enormemente la emisión contaminante de la generación eléctrica estadounidense. Ahí hay algo que es interesante no dejar de lado cuando discutimos el proceso de transición energética. 

¿Qué opinas del rol protagónico que tuvieron las movilizaciones contra los proyectos mineros en Mendoza en 2019 y en Chubut en 2021? ¿Hay un consenso social contra el extractivismo? ¿Qué alternativas hay a los modelos extractivistas en materia energética y minera?

Cuando se habla de extractivismo en general se habla de actividades clave que extraen los recursos naturales y no dejan nada en el país. Me parece que no es el caso de cómo se ha desarrollado la minería, la explotación petrolera y gasífera en Argentina, donde estas actividades han generado encadenamientos incluyendo en su producción a un gran sector de proveedores nacionales y donde el saldo de divisas es claramente positivo. No creo que sea correcto hablar en este caso de extractivismo como se ha planteado el concepto en otros países.

Con respecto a las movilizaciones creo que efectivamente hay una preocupación legítima y razonable de sectores importantes de la población, que tiene que ver con la preservación de su entorno tanto natural como social. Esta preocupación tiene que ver con cierto miedo a las actividades que hay que ir soslayando. Algo interesante para graficar lo que digo es que en las provincias donde estas actividades ya se desarrollan, éstas tienen un enorme consenso, ahora donde todavía no se implementaron cuesta mucho entrar porque existe un temor a cómo o cuáles podrían ser las consecuencias. 

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