Los Monstruos van debajo de la cama, las palabras arriba del escenario

La pieza teatral encarna una historia personal que revela una herida profunda para que se convierta en poesía. “¿Puede eso ser teatro?” se pregunta Natalia Buyatti, actriz y dramaturga del unipersonal Los monstruos van debajo de la cama. “Me van a tener que perdonar, pero lo siento necesario, lo siento urgente... Lo siento". Única función: 8 de agosto, 20h, en el Teatro Comedía

Por: Lucía Chacana*

Estamos en el teatro. Tomamos asiento. Siempre digo que venir a una sala y sentarse en una butaca conlleva una gran responsabilidad: escuchar con atención. Por lo menos eso es lo que necesita Desdémona… Que alguien la escuche.

Comienza la función y un reflector que nos apunta directamente con una luz intensa no nos permite ver qué hay en el escenario (no siempre somos capaces de verlo todo). Desdémona aparece en escena, apunta el reflector hacia su rostro y con el pronunciar de sus primeras palabras algo nos indica que este es el inicio del fin. 

Como en una suerte de sistema nervioso en forma de cableado, la propuesta escenográfica (Kirka Marull) y de iluminación (Pol Chiaretta) encuentran la forma de vincular las numerosas fuentes de luz que se ubican en el espacio con el caos mental y emocional de Desdémona, quien guarda un secreto hace años. Las luces tenues y las sombras nos regalan un vínculo íntimo con esta mujer quien, a lo largo de la obra, no hace más que intentar. Intentar hablar sin que se le anude el cuerpo. 

Fotografía: Eugenia Barrer

Sus intentos son numerosos, arduos, tensos, desesperados, musicales, silenciosos, y más de una vez nos dejan con sabor a poco. Aunque las luces develan por momentos fragmentos de verdad, también sentencian con la sombra el castigo del silencio en un loop de secretos familiares y de miedo arrasador. Estamos en el teatro y hay que escuchar con atención, pero no se puede escuchar lo que no se dice. Nosotros, acompañamos.

Su nombre, que significa “la desgraciada, la desdichada, la desafortunada”, evidencia el martirio con el que fue destinada a vivir su vida desde los 5 años cuando se convirtió en “la elegida”. Desdémona, como quien lee las páginas de un diario íntimo, expresa culpa, odio, arrepentimiento y deseos de venganza durante las distintas escenas, que están organizadas en “intentos” sin seguir un orden cronológico. El estilo de narración nos obliga a atravesar este gran momento catártico junto a ella y odiar todo lo que ella odia, mientras vamos uniendo pieza por pieza los hechos de su vida que no dejan de atraparnos como audiencia hasta el final.

Fotografía: Eugenia Barrera

Con Camila Murias en el rol de dirección, esta experiencia teatral nos comparte una historia de abuso que se cuenta como se puede, como salga. En palabras de Desdémona, “buscando la palabra perfecta aun sabiendo que no va a aparecer”. A través de su testimonio, la protagonista se convierte en una figura de resistencia que va soltando poco a poco el peso de un dolor con el que ella no eligió cargar. “Una intenta que no quede nada, pero los alfileres quedan” expresa Desdémona.

A través de su trabajo dramatúrgico, Buyatti trae a escena un texto cargado de humor negro e ironía que, acompañado por las elecciones sonoras (Agustin Dominguez Pesce), nos eximen de la culpa que genera entregarnos a la risa, especialmente cuando este tipo de historia es más común de lo que uno quisiera. 

Fotografía: Eugenia Barrera

Quienes estamos familiarizados con el trabajo de Buyatti en el circuito teatral de Córdoba, podemos dar fe de cómo su inteligente toma de decisiones propone un cambio de paradigma, dejando ver lo bueno en lo malo, lo moral en lo inmoral, lo blando en lo duro, en lo terco, en lo rudo, planteándolo como un vómito visceral, como una depuración del cuerpo. “Todo lo que hago son deformidades” dice Desdémona, pero si hay algo que caracteriza a lo deforme es la verdad, la honestidad y la transparencia. 

En definitiva, Los monstruos… no teme sacar de las sombras una temática compleja, aunque necesaria y real, alejándose a toda costa de la victimización. La obra promete ser una experiencia de poderosa relevancia que abre un espacio de reflexión social, contemplando sensiblemente a generaciones enteras de Desdémonas que todavía siguen intentando, que siguen esperando que alguien las escuche con atención.

Próxima función (única función): sábado 8 de agosto a las 20 hs. en el Teatro Comedia. Entradas a la venta por Ticketek.

  • Ficha técnica:
  • Dramaturgia y actuación: Natalia Buyatti
  • Dirección: Camila Murias
  • Diseño y operación de luces: Pol Chiaretta
  • Diseño y realización escenográfica: Kirka Marull
  • Música original: Agustín Dominguez Pesce
  • Diseño gráfico: Daniela Barrionuevo

Fotografía de perfil: Eugenia Barrer

*Hacedora teatral y estudiante de la Licenciatura de Teatro de la UNC.

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