Vecinos y vecinas de barrio Universitario Horizonte I, II y III denunciaron problemas de salud producto de fumigaciones con agroquímicos. Los habitantes de la zona sur de la ciudad de Córdoba advirtieron que niñas y niños padecieron dolor de cabeza, ardor en los ojos, vómitos y dificultades respiratorias.
Las familias señalaron que los malestares, cuyos efectos en algunos casos perduraron días, se debe a la aplicación de agroquímicos en la Estancia La Victoria, perteneciente a Norberto Quesada y Diego Moyano. Además de presentar una denuncia, las y los ciudadanos se organizaron para acudir a centros de salud si notan síntomas, para registrar la situación y contar con evidencia, según reportó La Tinta.
La provincia de Córdoba adhiere a la Ley 9164 de Productos químicos y biológicos de usos agropecuarios, que regula el uso de las sustancias empleadas en las fumigaciones. La normativa establece que la aplicación terrestre -con máquinas mosquito- de productos de clases toxicológicas I y II están prohibidos hasta en un radio de 500 metros de las áreas urbanas. Sin embargo, los agroquímicos del grupo III y IV pueden quebrantar ese límite y ser utilizados en zonas pobladas, según indica el artículo 59.
Luego de la denuncia, el peritaje de Policía Ambiental en Estancia La Victoria detectó envases de los herbicidas 2,4-d, que corresponden a la categoría III, y Paraquat, que dependiendo el país se inserta en la clase I o en la II. La toxicidad de estos productos -que siempre impactan en los trabajadores que maniobran las máquinas y en la población inmediata- depende de la forma de uso, las cantidades aplicadas y la dilución.
Después de las primeras pruebas obtenidas dentro de la Estancia, la Fiscalía Distrito 2, Turno 3 les ordenó a los dueños Qusada y Moyano que se abstengan de aplicar agroquímicos a menos de 500 metros. Además, le solicitó que notifiquen al Ministerio de Bioagroindustria cuando pulvericen, para realizar una inspección y corroborar los productos y cantidades empleados.
Las disposiciones de la Justicia de Córdoba fueron desoídas por los empresarios agropecuarios, que, según reclamaron vecinas y vecinos, el miércoles y el jueves de la semana pasada pusieron a funcionar la máquina y esparcieron agroquímicos sin supervisión estatal.
La preocupación creció cuando los habitantes sintieron el olor y vieron la máquina trabajando a menos de 500 metros de las viviendas. A su vez, se encendió una sospecha: la posible aplicación de productos más peligrosos para la salud que los productores evitaron declarar ante las autoridades.
Fumigaciones sin control
Martín Bruno, vecino del barrio afectado e ingeniero agrónomo, indicó a La Tinta que es una práctica habitual de empresariado agropecuario declarar el uso de la categoría menos nociva. “No están haciendo los controles”, añadió, en referencia a las aplicaciones de la semana pasada.
“Hay personas que declaran categoría III, pero después usan productos más fuertes”, desarrolló Bruno, y añadió: “No sabemos cantidades ni si los usan en las condiciones de aplicación correctas. Son químicos tóxicos, tanto para nosotros como para ellos y quien consuma esos alimentos”.
En conversación con el medio citado, Bruno señaló que la comunidad notó de inmediato la fumigación encubierta: “El olor es inconfundible y al instante uno empieza a toser”, expresó.
Vecinas y vecinos exigen que con urgencia las autoridades revisen los agroquímicos utilizados en ese campo, que hasta ahora tuvieron repercusiones negativas en niñas y niños.
*Foto: gentileza Cooperativa Horizonte.